Una gripe, una infección urinaria o un cuadro gastrointestinal pueden desordenar los niveles de glucosa incluso cuando la alimentación no ha cambiado. Esto ocurre porque, al enfrentar una enfermedad, el organismo libera hormonas que ayudan a responder al estrés físico, pero que también pueden aumentar la glicemia.
En las personas con diabetes, este efecto puede dificultar temporalmente el control metabólico. Por eso, además de tratar la causa del malestar, es importante observar la glucosa, mantener una hidratación adecuada y contar con indicaciones médicas para estos episodios.
¿Por qué una infección puede elevar la glicemia?
Cuando el cuerpo intenta combatir una infección o recuperarse de una lesión, libera hormonas como el cortisol y la adrenalina. Estas sustancias hacen que el hígado entregue más glucosa a la sangre para disponer de energía rápidamente.
En una persona con diabetes, la insulina disponible puede no ser suficiente para compensar este aumento. Como resultado, la glicemia puede subir aunque se esté comiendo menos de lo habitual.
La fiebre, la deshidratación y algunos medicamentos utilizados para aliviar síntomas también pueden influir en estos valores.
¿La glicemia también puede bajar?
Sí. Estar enfermo no siempre provoca una elevación de la glucosa. La falta de apetito, los vómitos o la diarrea pueden reducir la ingesta de alimentos y favorecer una hipoglicemia, especialmente si la persona utiliza insulina o determinados medicamentos.
Por esta razón, no conviene asumir que la glicemia estará alta. La única manera de saberlo es medirla con la frecuencia indicada para cada paciente y prestar atención a síntomas como sudoración, temblores, debilidad, mareos o confusión.
¿Qué hacer si tengo diabetes y me enfermo?
- Controlar la glicemia con mayor frecuencia que en un día habitual.
- Beber líquidos en pequeñas cantidades y de manera regular para prevenir la deshidratación.
- Registrar los valores obtenidos, los síntomas y los medicamentos utilizados.
- Intentar mantener una alimentación tolerable, de acuerdo con las indicaciones entregadas por el equipo tratante.
- Consultar si los niveles permanecen fuera del rango definido por el médico.
Las necesidades cambian según el tipo de diabetes, el tratamiento utilizado y la enfermedad que esté provocando el desajuste.
¿Debo suspender mis medicamentos?
No se deben suspender, aumentar ni reducir los medicamentos por cuenta propia. Algunos tratamientos pueden requerir ajustes temporales cuando la persona no logra alimentarse o presenta deshidratación, mientras que la insulina no debe interrumpirse sin una indicación profesional.
Lo más seguro es consultar al equipo médico para recibir instrucciones según el tratamiento habitual, los valores de glicemia y la capacidad de mantener alimentos y líquidos.
Control de la diabetes en Clínica Colonial
Vivir con diabetes también implica prepararse para situaciones que pueden alterar temporalmente la glicemia. Una evaluación médica permite revisar el tratamiento, interpretar los resultados y elaborar indicaciones personalizadas para enfrentar una enfermedad sin improvisar.
En Clínica Colonial contamos con atención de medicina general e interna y laboratorio clínico para apoyar el diagnóstico y seguimiento de alteraciones de la glucosa.
Agenda tu evaluación médica y recibe orientación para mantener tu diabetes controlada, incluso durante una enfermedad.

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